lunes, 7 de noviembre de 2011

Decisiones al amanecer. Consciencia de responsabilidades.


Publicado por Hettar

Ya desde hace unos meses he sentido una especie de desazón en alguna parte de mi mente, que ha ido creciendo día a día. Un extraño sentimiento de haber perdido el rumbo y estar algo perdido.
Siempre he tenido bastante claro los objetivos que quiero alcanzar de aquí a un futuro cercano. Y me estoy moviendo en la dirección concreta porque voy poco a poco cumpliendo metas. Por ejemplo la semana pasada firme los papeles de mi futuro piso. Aun tienen que pasar dos años para que terminen la construcción, pero soy oficialmente Patxi propietario. Pero el reencuentro con antiguos compañeros del colegio, comentarios sencillos, simples y sinceros que no solo dan a la diana, sino que la destrozan, las miles de rayadas mentales que se pueden tener los días en los que no te levantas de humor y el sempiterno semi-stress de las tareas pendientes él en el curro pueden hacerte desviar un poco del camino.
Antes de ayer Sábado Marcos y yo organizamos una cena en la sociedad. Nos coincidía con otros planes pero al final se toman decisiones y se olvidan conversaciones y vas un poco moviéndote con pies de plomo. La cena fue suculenta, copiosa y muy amena. De picoteo así general unos langostinos al whisky. Después pimientos rellenos y solomillo de buey con salsa roquefort. El cafelito, varios cubatazos y pum...sales a las 3 y media de la mañana de la sociedad en un estado de relax y un poco achispado, sin entrar todavía en un estado de ebriedad absoluta. La noche continua, y acabas en Labrit hasta cerrar. Y es cuando van pasando las horas y vuelves a la realidad sin música, sin birras, y con lluvia cuando te das por un segundo más cuenta de tu realidad.
Volví finalmente a casa, calado, un poco borracho y sin ganas de dormir. Así que me tumbe en la cama, esperando a conciliar el sueño. Y recordé las palabras de una buena amiga hacia apenas dos semanas. La conversación se había convertido en una especie de lastimosa explicación de mi actual estado amoroso. No suelo comentar mucho el asunto porque no me siento ni a gusto contándolo ni orgulloso de como lo cuido. Pero ahí estaba el asunto. Y la respuesta a la explicación fue -”Joder Patxi, siempre estas con esas historias.”.
Y tiene razón...mucha razón....Y con lo fácil que creo que debería ser y se acaba complicando siempre.
Y dieron las 8 de la mañana, y pude dormir. Cuatro horas después me despertaba, súper mareado y con las ideas de la noche anterior bastante borrosas. Y tras una visita rápida a la Orden me volví a casa, para vivir tirado todo el día, tratando de destilar todas las birras, el ron, el solomillo, los pimientos y la desazón del día anterior. Y replantearme por fin ciertas cosas, como recuperar el rumbo.
Siempre hay días grises, y aunque los días cubiertos y lluviosos ya sabéis que me gustan, puede haber días que las nubes y las borrascas están en tu mente...y hay que descargar un poco de vez en cuando.
PD. He decidido dejar de postear mis cosas un tiempillo, sigo pensando cómo darle la vuelta un poco al blog, y voy a centrarme en otro tipo de posts y textos. Es algo así como un retiro, centrándome en otros proyectos hasta que vea que tengo la mente un poco más clara

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