miércoles, 20 de julio de 2011

Un hombre iluminado

El golpe de la puerta con la pared lo despertó.
-“¡Emperador!”

El Emperador se incorporo lentamente de la cama. Aun le dolía la cara, y las vendas le apretaban tanto que provocaban que le doliera la cabeza cada segundo. Habian tenido que vaciarle las cuencas oculares tras el ataque de la asesina. Estaba contento de seguir con vida, pero ya no podía ver.

Aun así reconoció la voz de aquel chico que estaba cada día con el, ayudandole desde que había perdido la vista.

-”Dime Gron.”

-“Emperador, algo ha llegado volando. El pueblo esta asustado y se ha reunido en la iglesia.”

-”¿Volando? ¿Y que forma tiene?”

-”No sabría decirle, oculta la luna con su tamaño y el ruido que hace es como el de una máquina.”

-”Ayudame, veamos que ocurre fuera.”

Gron se dirigió rápidamente hasta la cama del emperador para ayudar a levantarlo, y lentamente lo acompaño hasta la puerta de la Iglesia.
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-”¿Este es tu pueblo?”-Pregunto Arton Sitches.
-”Claro tío. ¿A que esta chulo? Y aun están vivos, pensaba que se habrían jalado entre ellos, jajajaja. Van a flipar cuando vean la antorcha esta.”
-”Voy a descender.”

Arton manipulo los mandos de la Astronave para descender lentamente. Gracias al radar de infrarojos de la nave podía ver donde aterrizaba...sino estaría a ciegas. Por fin aterrizo, en la plaza en frente a la iglesia.
-”Tendrás que ocultar un poco la luz de la antorcha, para que no los dejes ciegos de golpe y se acostumbren poco a poco a la luz.”
-”Como digas tío.”
-”Vamos.”
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Todo el pueblo estaba temblando de miedo en la Iglesia. Algunos se preguntaban si sería un nuevo arma de los Robabombillas. O si simplemente ya habían perdido el planeta y los lideres descendían ante la desaparición de la amenaza de Hettar. El recinto olia a desesperanza y a orines.

El emperador se puso en la puerta de la Iglesia, a la cabeza.
-”Pueblo mío, no temáis. No pasarán de aqui. Gron, describeme que ocurre.”
-”Señor, algo se ha abierto. Veo...veo.......” La voz de Gron se corta de repente.
-”¿Que ocurre, Gron?”

Pero Gron apenas puede responder. Nadie del pueblo respondería en ese momento. De la máquina han descendido dos personas, iluminadas. Una llama que brilla intensa entre las manos de uno que hace muchos años fue parte del pueblo. Fuego.

-”Me llamo Arton Sitches, Comandante en Jefe de la Astronave Neptuno. Hace 30 años abandone este planeta y en el espacio conocí la Oscuridad. Ahora vengo a ayudaros a combatirla, ofreciendo mi vida y mi nave a vuestro servicio. A mi lado esta Minion, aquel que ha encontrado fuego entre tanta oscuridad.“
-”Tío! Que a mi ya me conocen. Que pasa peña! Mirad que he traido, jajaja. Ahora podremos comer caliente!”

Minion se adelanto con la antorcha y todo el mundo lo miraba como hipnotizado.
Fuego...no se había visto fuego desde hacia años.

Pero habia alguien que no miraba el fuego.
-”Gron, acercame hasta Minion.”
-”Por supuesto Emperador.”

El Emperador ciego se aproximo hasta el buscador del Fuego, hasta estar frente a el.
-”Que pasa tío. ¿Eres el jefe de estos? ¿Que te ha pasado en los ojos? ¿Por cierto, donde teneis escondido al cabronazo de Hettar? Que me lo quiero jalar!!! jajajajaja”.

Y en un movimiento que nadie se esperaba el Emperador arrebato la antorcha de Minion de las manos y la lanzo lejos hacia la oscuridad. La antorcha voló unos metros hasta caer al suelo y apagarse.

-”¡¡¡Has traido fuego!!! ¡Estais locos, solo quereis destruirnos! ¡!Primero Hettar y todas esas malditas criaturas persiguiendole. La Asesina diezmandonos. La maquina esa. y Fuego!!!!!”
El Emperador estaba histérico gritando.
-”¡¡¡Hettar esta muerto, tu fuego extinto. No eres nadie y todos moriremos!!!”

Arton Sitches había conocido la locura en el espacio. Pero en apenas un instante, sin que pudiera preveerlo, ese hombre ciego habia destruido toda la esperanza de la humanidad al tirar la antorcha.

Y el emperador siguio gritandole a Minion hasta que este le dio un tortazo.
-”No se quien eres, ciego de mierda. Pero ahora te vas a joder.”

Minion agarró las manos del emperador, puso los ojos en blanco y empezo a entonar un cantico. Y de pronto el emperador estallo en llamas. Ardiendo, poseido por su locura y ciego, empezo a correr en dirección al palacio. Y en apenas 2 minutos el palacio entero estaba en llamas. Los gritos del Emperador se oian en todo el pueblo, hasta que se hizo el silencio.

Y cuando el silencio llego a su instante más insoportable fue cuando a lo lejos empezo a oirse de nuevo crujidos y chasquidos, como si millones de patas y garras se movieran o se comunicarán. Pero esta vez el ruido era distinto, no era un ruido de superioridad y muerte. Era de ira y miedo.

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