Ayer, tras un duro día de trabajo y un par de recados-emergencias que tuve que realizar llegue a casa agotado. Me tumbe en la cama y reflexione un rato en el día.
Hace ya algún tiempo que tengo es manía. Enumero todas las tareas pendientes que tenía al empezar el día, veo cuantas he terminado y cuantas me quedan. Y cuando he repasado las tareas finalizadas y las pendientes para el día siguiente es cuando pueden pasar dos cosas.
1- Me relajo, controlo mi cabeza para que no se obsesione con todo lo que queda pendiente y desconecto del mundanal ruido para disfrutar de un par de horitas para mi solo antes de ir a dormir.
2- Me obsesiono, empiezo a darle vueltas a todo, me rayo, duermo mal, sueño y acabo volviendo a épocas como la de las 6:12.
2- Me obsesiono, empiezo a darle vueltas a todo, me rayo, duermo mal, sueño y acabo volviendo a épocas como la de las 6:12.
Por suerte desde hace ya algún tiempo consigo la primera opción. Lo atribuyo a que tengo menos cosas malas en la cabeza, y me esfuerzo cada día por vivir más tranquilo.
Hoy os animo a todos que cuando acabe el día os busquéis 10 minutos para vosotros, os tumbéis en la cama, en el sofá, en el suelo…donde más rabia os de. Y aunque sean solo 10 minutos tratéis de poner en orden vuestra cabeza, desconectéis esos 10 minutos y estéis solos con vosotros mismos aunque sea un rato al día.
Ains, ojalá fuera tan fácil. Hoy he tenido un día horrible, y creo que soy incapaz de desconectar de la realidad...
ResponderEliminarEn un día tranquilo es más fácil, pero cuando estás estresado es complicado.
En fin, habrá que poner más esfuerzo =)
Si has tenido un día horrible (ya he leído que andabas ya muy cansada) entonces es más durillo. Es lo que vas consiguiendo con el tiempo ir ponerte a relajar y descansar poco a poco ;). Mucho animo!
ResponderEliminar