jueves, 15 de diciembre de 2011

Reflexiones - Los efectos de los sueños y el destino.


Publicado por Hettar

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Su nombre fue Carlos Ambrosio. Nunca estuvo muy orgulloso de su nombre, pero eso no es relevante en esta historia. Y Carlos Ambrosio tenía un sueño. Cuando era un chaval soñó que estaba destinado a hacer algo muy importante cuando fuera adulto.
Así que se esforzó en convertirse en adulto. Estudio con ansia, para ser ágil y sereno en su mente. Trabajo su cuerpo para ser fuerte y rápido. Era solidario, ayudaba a sus compañeros, y tenía un corazón fuerte que iluminaba a la gente con la que se encontraba.
Carlos Ambrosio se convirtió en una de esas personas que solo con mirarlas te sientes capaz de conseguir cosas mejores. Que con una sola palabra te llena de energía para continuar. Una persona espectacular que no parecía tener ningún defecto.
Pero Carlos Ambrosio tenía muchos defectos que se esmeraba en ocultar. Y uno de los mayores era su ego y su orgullo.
Cuando ayudaba a alguien sonreía para sí y se decía a sí mismo “Siempre necesitan mi ayuda, pero me lo agradecerán más cuando realice mi acto importante, aquel con el que soñé de niño. Entonces me adorarán como a un héroe.”.
Pero eran pensamientos que nunca revelaba a nadie, ya que se suponía que un héroe que estaba destinado a realizar un acto importante no debía tener esos defectos.
Así pasaron los años, y Carlos Ambrosio fue envejeciendo muy lentamente. Continúo ayudando a la gente, pero cada vez menos, ya que la vejez le arrebataba su fuerza y su espíritu. Y cuando estaba en su lecho de muerte sus pensamientos no eran en esencia tan diferentes. “Seguro que no moriré hasta cumplirlo. Tiene que faltar muy poco para que gracias a mi el mundo cambie.”
Con estas ideas Carlos Ambrosio era feliz, ya que su destino era inevitable, y quisiera el o no, estaba destinado para realizar algo muy importante.
Que tristeza que no pudiera ver que ya lo había hecho. Murió sin saber que todas las personas a las que había ayudado habían sido felices gracias a él. Murió pensando que todo lo que había hecho solo era un camino para realizar algo más grande...y por ello nunca encontró paz en su corazón, y siempre continúo aspirando a algo más.
Esa esperanza en su sueño cumplido fue lo que le hizo ciego para ver todo lo que había conseguido a lo largo de su vida. Y fue convertido en un mártir, una persona increíble que tomar como ejemplo y referencia.
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Su nombre fue José Ramón. De crio era una persona normal y corriente, que no destacaba en nada. Fue al colegio con Carlos Ambrosio, y siempre se consideró un chico vulgar, mientras que otros eran elegidos para hacer grandes cosas.
La razón de que en el relato de Carlos Ambrosio no apareciera José Ramón es simplemente que Carlos Ambrosio se creía tan superior por tener un destino como el que tenía que no se preocupo en conocer a gente, solo en ayudarla.
José Ramón se graduó, tuvo alguna novia y vivió como una persona normal. Pero José Ramón siempre tuvo algo en su interior creciendo. La envidia. Veía como Carlos Ambrosio ayudaba a los demás apenas sin esfuerzo. Su vida era siempre mejor que la de cualquiera. Desde las sombras observaba a Carlos Ambrosio. Y eso lo atormento durante años.
Cuando José Ramón era ya adulto se encontró en una casa solo, sin pareja. Se había convertido en un amargado debido a toda la envidia que había cultivado en su cabeza. Sin quererlo perseguía a Carlos Ambrosio. Seguía sus pasos, miraba todos sus actos. Y no encontrar imperfecciones en nada que hiciera Carlos Ambrosio era lo que más atormentaba a José Ramón.
José Ramón se hizo mayor antes de tiempo. Esto es lo que ocurre cuando tu mente esta envenenenada de la forma en la que lo estaba la mente de José Ramón. Enfermo y murió sin haber cumplido diez lustros. Y por desgracia nadie le echo de menos.
Epílogo
José Ramón nunca tuvo esperanza. La gente del futuro que pudo estudiar su caso interpreto que un ente superior dividió erróneamente la vida de Carlos Ambrosio y la vida de José Ramón. Mi interpretación es otra. Simplemente creo que José Ramón tuvo mala suerte y no nunca aprendió a tener sueños propios. También es triste que Carlos Ambrosio muriera sin ser capaz de ver los suyos cumplidos.
Es por ello que hoy reflexiono, y planteo que hay que escuchar a los sueños, pero no vivir únicamente para ellos.
Pd: Los personajes son completamente ficticios, así como sus vidas y todo lo relacionado con ellos. Últimamente tengo ciertas ideas extrañas en la cabeza, y quería desarrollar hoy una de ellas.
Pd2: Quería rectificar por la última entrada. La cerveza no era belga, sino danesa. Y por cierto estaba cojonuda.

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