miércoles, 19 de octubre de 2011

Dos estatuas: Arazuri y Unamuno


Publicado por Ender

Voy a hablaros de dos estatuas de estilo realista que me gustan mucho. Ambas representan a personajes históricos, y hoy por hoy, les tengo bastante cariño. De todos los monumentos de este tipo que he visto, estos dos son mis preferidos. Me encantan. Una de las estatuas está situada en Salamanca, en la calle Bordadores. La otra la podemos encontrar en Pamplona, en el paseo que hay frente a la iglesia de San Lorenzo.
Hablo de, en primer lugar, el monumento a Unamuno, de la ciudad de Salamanca. Como he dicho, se puede encontrar en la calle Bordadores, frente al convento de la Encarnación, saliendo del casco viejo. Para mas referencias, ahí mismo está la sala de fiesta Camelot. Esta estatua se inauguró en 1968, ya tiene sus años, de la mano del artista Pablo Serrano. El fin de semana pasado estuve en la ciudad y como no, me acerqué a echar un vistazo con la compañía de Nuria, que sacó un par de fotos muy buenas. Aquí os las enseño:
Es una escultura que me gusta mucho, en primer lugar, porque creo que la figura del pensador está muy bien recreada, pero no de una forma convencional. Si os fijáis, únicamente la cabeza (y las manos que no se ven en las fotografías) están esculpidas. El cuerpo de la estatua esta hecho toscamente, como si representara unos posibles pliegues de tela. Esto le da un aire muy esotérico y místico. En mi opinión, esta estatua hace hincapié en dos facetas del personaje. En primer lugar, en su vejez y en su humanidad. Su cabeza y sus manos conforman una posición de observador. Ambos elementos me recuerdan a la parte anciana, humana y perecedera de Unamuno. En cambio, el resto del cuerpo, esa especie de túnica, y también el tamaño de la estatua, unido al hecho de que esté bien levantada sobre su peana de piedra, le da un aire totalmente mágico y de grandeza. Ese es, para mí, el poder de la filosofía, de la razón y del pensamiento. Así, a pesar de tratarse de un anciano observador, estamos ante un personaje muy importante de nuestra historia, ante un verdadero profesor. Casi parece que se puede oír desde ultratumba, con un sonido grave y potente, y una voz arrugada, ese mítico "¡Venceréis, pero no convenceréis!".
La otra figura de la que os quería hablar es la del médico José Joaquín Arazuri. Esta estatua está situada, como no, en Pamplona, ya que Arazuri es una figura ineludible en la historia de la ciudad. La estatua es una obra de Rafael Huerta y podéis encontrarla, como decía al principio, en el paseo situado frente a la iglesia de San Lorenzo, el que va desde la plaza de los ajos hasta el paseo Sarasate. Yo siempre me detengo a observar la estatua unos instantes, cada vez que paso por ahí. Aquí tenéis algunas fotos que he obtenido de internet:
Esta estatua es de corte totalmente realista. Aunque parezca mentira, es notablemente mas nueva que la anterior, fue levantada en 2003, tres años después de la muerte del médico, y poco tiene que ver con la de Unamuno. Con un golpe de vista, lo primero que me atrae de ella es el cuidado de los detalles. El traje, la corbata, los puños de la camisa, los rasgos faciales (antes tenía gafas). Todo. Da la sensación de que el artista puso mucho cariño en cada forma. Por otra parte, la postura del personaje también es preciosa. En la segunda foto parece mirar al frente. Que no os engañe la perspectiva. En la primera foto se ve que mira claramente a su libreta, en la que apunta algo. Con la cabeza ladeada hacia el suelo y ligeramente encorvado. Es también una postura de observación, pero mucho mas humilde que la de Unamuno. Es una postura humilde y muy humana.
La libreta simboliza a la perfección el carácter científico-humanista del personaje. Chapeau por la idea del artista de hacerlo así. Ese hecho de tomar apuntes, ese hecho tan intelectual de tomar una nota, una idea que ha surgido de la propia mente en un momento dado, o un rasgo que se acaba de aprender. Es fantástico.
Si la estatua anterior me parecía que rebosaba grandeza, con un toque muy humano de vejez, aquí no puedo decir lo mismo. Esta estatua es la de un humilde observador. Creo que rebosa sensaciones muy fuertes con respecto a la idea de aprendizaje y enseñanza, pero siempre en ese marco de humildad. Además, la situación de la estatua y su tamaño, no muy grande, refuerzan esa idea. Es un ciudadano de Pamplona, situado entre los árboles del paseo.
Y eso es todo. He escrito esto sin tener un ápice de conocimiento sobre la teoría de la escultura realista, desde un punto de vista de espectador mas que analítico. Si tenéis la oportunidad, si pasáis por estas ciudades, os recomiendo echar un vistazo a estas dos estatuas. Tal vez os induzcan mucho optimismo y tranquilidad, como a mí me pasa.

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